Motor
Qué avisa: humo azul o blanco, pérdida de
fuerza en subida, temperatura que sube en cola de auto.
Lo primero que se revisa no es el motor: es el nivel y el color
del aceite, y si hay pérdidas abajo. Un motor sano ensucia el
aceite; uno con problema lo consume o lo mezcla.
Cuándo traerlo: apenas cambie el
color del humo o si tiene que rellenar aceite entre servicios.
Frenos
Qué avisa: chillido metálico al frenar,
pedal que se va largo, el auto tira para un lado.
Las pastillas avisan antes de romperse: traen una lengüeta que
chilla a propósito. Si además el pedal se siente esponjoso, el
problema ya no son las pastillas sino el líquido o un aire en
el circuito.
Cuándo traerlo: al primer chillido.
Esperar convierte una pastilla en un disco.
Suspensión y dirección
Qué avisa: golpeteo en los lomos de toro,
el auto sigue rebotando después del bache, el volante vibra.
En caminos de la zona la suspensión trabaja más de lo normal.
Un amortiguador cansado no se nota manejando derecho — se nota
frenando fuerte, que es cuando importa.
Cuándo traerlo: si el auto rebota
más de una vez al pasar un bache, o si las gomas se están
gastando desparejas.
Embrague y caja
Qué avisa: el motor sube de vueltas y el
auto no acelera igual, olor a quemado en subida, el pedal
engancha muy arriba.
El embrague no se rompe de golpe: patina primero, y patinando
se gasta más rápido. El punto de enganche subiendo es la señal
más temprana y la que casi nadie mira.
Cuándo traerlo: cuando note que el
pedal engancha más arriba que antes.
Sistema eléctrico
Qué avisa: parte lento en la mañana fría,
luces que bajan al ralentí, testigo de batería encendido.
En Puerto Montt el frío y la humedad matan baterías antes de
tiempo. Muchas veces no es la batería: es el alternador que ya
no la está cargando, y cambiar la batería sólo compra semanas.
Cuándo traerlo: a la segunda mañana
que le cueste partir.